Benicio Gravier: el evento que cambió su vida, su pasión por el modelaje y los consejos que recibe de su madre, Valeria Mazza
“Cris Morena despertó algo en mí que no sabía que tenía”, dice Benicio Gravier que, si bien siempre se interesó por el mundo artístico, convertirse en actor no estaba en sus planes. Su mu...
“Cris Morena despertó algo en mí que no sabía que tenía”, dice Benicio Gravier que, si bien siempre se interesó por el mundo artístico, convertirse en actor no estaba en sus planes. Su mundo eran las pasarelas, en las que desfiló para diseñadores como Giorgio Armani, y la universidad, donde actualmente estudia Negocios Digitales. Sin embargo, un evento en el que fue a acompañar a su hermana fue clave para que la creadora de Margarita lo vea y le proponga audicionar para la segunda temporada de la serie de HBO Max.
“Ese evento me cambió la vida (…). La verdad que no me lo esperaba para nada. O sea, no era algo que había buscado, ni siquiera sabía que estaban haciendo castings para la segunda temporada”, confiesa el hijo de Valeria Mazza y Alejandro Gravier que en la serie interpreta a Torino, un rockstar con acento italiano.
Sobre este presente inesperado y el entusiasmo de su familia ante esta nueva faceta habla Benicio con LA NACION. Además, revela cómo se lleva con la fama y la exposición, algo que conoce desde chico pero que ahora empieza a vivir en primera persona.
-Te sumaste a la nueva temporada de Margarita, ¿cómo lo estás viviendo?
-Hoy estoy disfrutándolo y viendo todo lo que está saliendo cada lunes; la verdad es que no puedo estar más contento. Torino recién apareció en la tercera semana, así que se hizo esperar pero la verdad que muy contento.
-Ser actor no estaba entre tus planes, ¿no?
-Fue una historia muy loca porque hace más de un año fui a un evento donde estaban los chicos del elenco y Cris Morena, y una chica de su equipo me sacó una foto. Ella la vio y dijo: “Me gusta. ¿Quién es él? Llamémoslo para un casting”. Yo la verdad que no me lo esperaba para nada. O sea, no era algo que había buscado, ni siquiera sabía que estaban haciendo castings para la segunda temporada. El mundo del arte siempre me gustó y me interesó muchísimo. Es más, yo hice musicales en el colegio, pero no era algo que perseguí. Cuando me llamaron para hacer el casting, además de sorprenderme dije que sí. Tuve una semana para prepararme. Empecé a trabajar con mi profesora de actuación y de canto porque tenía que preparar dos escenas y dos canciones.
-Me imagino la reacción de tu hermana, porque sé que le gusta mucho todo el mundo de la actuación…
-Sí, ella me ayudó muchísimo. Las profesoras de actuación con las que trabajé eran las profesoras de ella, así que me dio una mano con eso. Además, me empezó a hablar de la historia porque yo había visto la primera temporada pero capítulos sueltos y ella fanática se había visto todo. Es más, a ese evento que fuimos, fuimos por ella. A partir de ahí se dio como un efecto mariposa que fue increíble.
-¿Cómo fue el casting?
-Fue adelante de Cris, de los dos directores y de la coach de actuación; o sea estaba todo el equipo y les gustó. Me fue muy bien y a partir de ahí entré en lo que es el taller de Cris, mientras seguía haciendo el casting en paralelo. Lo que me pareció muy loco fue que nosotros entramos como un equipo, pero el que estaba al lado tuyo podía quedar para el personaje que vos estabas haciendo y nunca se sintió como una competencia. Nunca se sintió como algo feo, que te mirás con cara mala, sino que se armó un grupo muy lindo. Desde el minuto cero, el grupo me recibió muy bien y eso me ayudó mucho para soltarme. Torino es un rockstar, es como el ídolo de todos. Yo los miraba a ellos como los tremendos artistas que son y cuando decían: “Acción”, se invertían los roles. Era: “Torino, ¿nos podemos sacar una foto con vos?”, ellos a mí (risas).
- ¿Siempre audicionaste para Torino o te podía tocar otro personaje?
-Había dos personajes, pero yo inicialmente hice el casting para Torino, que -en su momento- se llamaba Conde Duque, porque el personaje estaba escrito para ser español. Cuando a mí me contactan para el casting, Cris me dijo: “Vos le podés dar tu propio acento, hacerlo de donde quieras o que sea argentino”. Un día estábamos en la mesa familiar hablando de qué forma hacerlo y pensé: “¿Y si lo hago en italiano?”. Yo sé hablar italiano y se dio esa posibilidad para darle algo distinto. Así que empecé a trabajarlo y a Cris le encantó. Fue una buena primera impresión.
View this post on Instagram-¿Cuánto tiempo pasó hasta quedar?
-El casting duró un mes y medio. Fue un trabajo intensivo, y además Cris necesitaba verme en todos los contextos: en lo que era el baile, la actuación y el canto. Yo tenía tantas ganas de estar que terminaba el taller y me iba a mis propias clases de actuación, a mis propias clases de canto, a mis propias clases de baile. Cada día que ella tardaba en elegir, para mí era como un día de ganancia para seguir preparándome.
-¿Cómo fue el día que te dijeron: “El personaje es tuyo”?
-Ese día estábamos en el estudio grabando la canción de Torino (que salió recién y se llama “Sin Permiso”) y cuando terminamos Cris me dijo: “La verdad que mejoraste un montón... Quedaste”. Lo que más me acuerdo fue la exhalación que hice, como diciendo: “No lo puedo creer, lo logré”. No era algo que soñaba de chico, pero en ese momento me di cuenta que era lo que quería. Fue como: “No puedo vivir sin esto”. Ir a ese evento me cambió la vida. Le agradezco muchísimo a Cris y a todo su equipo porque despertó algo en mí que no sabía que tenía.
-¿Qué dijo mamá Valeria?
-Ella estaba muy entusiasmada con esto, desde el día uno que me llegó el casting. Cuando quedé, la llamé de una. Es más, me acuerdo que quise grabar la llamada con el teléfono y no sé por qué no pude; o sea perdí un re recuerdo (risas). En realidad, llamé a la familia entera pero sólo me contestaron mi mamá y mi papá y les dije: “Quedé, quedé, quedé” y ellos empezaron a gritar. Se pusieron como locos, muy contentos. No se lo veían venir. Ellos sabían el trabajo que yo estaba haciendo pero, al irme a la mañana y volver a la noche, no les contaba tanto.
-Esta experiencia no sólo significó tu debut como actor, sino también instalarte en Uruguay para el rodaje…
-Sí, pero fue mejor porque, al estar grabando todos los días, en el momento en que nos íbamos te enfocabas solo en eso. Además con los chicos era casi como si fuese un viaje de egresados. O sea, laburábamos y después comíamos juntos, o si alguno tenía el día libre nos tomábamos unos mates a la tarde. Eso de compartir con el elenco fue muy bueno. Yo que los conocía muy poco y que no había compartido nada con ellos, de la nada nos hicimos amigos.
-¿Van a hacer teatro?
-No sé. Yo sigo entrenando y preparándome porque siento que en algún momento Cris va a decir: “Chicos, hay teatro, tenemos ensayos” (risas). Ojalá que sí.
-Te veíamos un poco como el sucesor de tu mamá, porque siendo tan chico ya tuviste la posibilidad de estar en pasarelas increíbles… ¿Eso quedó atrás?
-La verdad que hoy en mi cabeza tengo las dos cosas. En realidad, primero fue lo de Margarita. Nosotros terminamos de grabar y después se me dieron los dos desfiles: en septiembre con Giorgio Armani y en febrero de este año con Emporio Armani. El modelaje a mí me gusta mucho. Lo empecé como hobby y hoy es algo en lo que me siento mucho más cómodo. Creo que eso también fue un poco por la actuación. Si bien lo del modelaje ya lo hacía hace tres años, desde el minuto uno que empecé a actuar me sentí más cómodo.
-¿Te gustaba el modelaje o fue de tanto verla trabajar a mamá?
-Nosotros somos cuatro hermanos y nuestros papás nos dejaron hacer lo que nosotros quisiéramos. Tenemos esa libertad, y yo lo elegí porque me interesaba, no es que me metí porque mi mamá lo hizo. Me llegó la posibilidad de una agencia y a partir de ahí arranqué. De a poco me fui metiendo más. Hoy quiero hacer las dos cosas y además, estudio Negocios Digitales en la Universidad de San Andrés.
-¿Cómo fue desfilar para marcas tan importantes?
-Fueron experiencias increíbles. El nivel de producción, la cantidad de modelos que había, lo que se usaba. Yo nunca tuve puesto algo de Armani; es algo que no suelo usar y decía: “Qué bien que me queda, me encanta” (risas). El segundo desfile, como ya había tenido mi debut, lo disfruté mucho más; estaba más suelto.
-¿Tuviste a mamá sentada en los dos desfiles? ¿Te dio tips?
-En los dos. En el primero, ella estaba nerviosa y muy emocionada. Me dio tips, pero más que nada buscados por mí. Ella siempre nos dice que uno tiene que ser uno mismo y tiene que ir lo más confiado posible. Pero yo por ahí la llamaba y le decía: “Che, ¿tengo que caminar al lado de alguien? ¿Los pasos al mismo tiempo o al ritmo de la música?”. Y ella me dijo que me quede tranquilo, que todo me lo iban a explicar porque cada desfile es específico, cada caminata es específica. Ella también estaba muy emocionada porque Armani fue muy especial en su carrera. Se casó con un vestido de Giorgio Armani, o sea la marcó mucho a lo largo de los años. Así que fue muy lindo.
-¿Cuándo te diste cuenta que eras el hijo de Valeria Mazza?
-Hay una anécdota que siempre cuento que es muy graciosa. Estábamos en Italia caminando por la calle, yo creo que tenía seis o siete años, y en ese momento era la época de los paparazzis. Viene un fotógrafo y mamá y papá sonriendo como si nada; súper profesionales. De repente, uno, dos, tres, cuatro, cinco… En un momento había diez paparazzis enfrente nuestro con los flashes. Yo la tenía a mamá de la mano y me acuerdo que le decía: “¿Mamá, por qué nos sacan fotos?” Y ella me decía: “Shhh, sonreí y mirá para adelante. Después te explico” (risas). A medida que fui creciendo fui entendiendo la magnitud de todo lo que hizo. Hoy agarrás YouTube y ves todos los desfiles que ha hecho, su propia serie, el documental. Cuando me metí en el modelaje, como que todo el mundo me miraba distinto. Me preguntaban por ella, pero la verdad que a mí no me molesta. No lo siento como un peso. Siento que tiene sus pros y sus contras…
-¿Cuáles son los contras?
-Por ahí esto que te decía de tener las cámaras encima. Hay que saber cómo usarlas. Ellos siempre nos mostraron eso, desde el minuto uno porque no nos ocultaban que tenían exposición en lo que hacían y siempre nos integraron en esto. Es como llevar a tu hijo al trabajo. El trabajo de ellos era este entonces ¿por qué no nos iban a mostrar?
-¿Qué fue lo más loco que te pasó en esto de acompañar a mamá? ¿Conociste a algún ídolo?
-A Messi. Era muy chico y no tengo foto pero nos lo cruzamos en Barcelona. Fue tremenda experiencia. Por ejemplo, Antonio Banderas… Yo me di cuenta que él era Antonio Banderas después de haber estado en su casa. Se conocen hace muchos años con mis papás y nosotros de chicos hemos ido a su casa a comer. Y hoy que estoy muy metido en la actuación empiezo a ver cosas de él y digo: “Wow, todo lo que hizo”, y yo con diez años estaba ahí en su casa y no entendía quién era (risas).
-Sé que tenés una hermosa relación con tus hermanos y que tienen un grupo de WhatsApp sólo de hermanos, sin papá y mamá...
-Solo de hermanos. Tenemos el de la familia los seis y otro los cuatro. Y ese se mueve mucho. Nos mandamos muchos videos tontos, nos reímos mucho entre nosotros. El más grande, Balthazar, vive en Madrid, entonces ahí reconectamos siempre un poco los cuatro.
-¿Lo extrañás?
-Sí, obvio. La verdad que con los viajes que hacen mis papás por trabajo, “Balto” que vive en Madrid y “Tizi” con el esquí, cuando estamos los seis juntos es muy lindo. Son pocos momentos en el año entonces siempre lo disfrutamos mucho.
-Seguís de novio… ¿Qué dice Lola que ahora sale con un actor?
-Lola me acompañó mucho. Hace un poco más de tres años que estamos juntos; la conozco del colegio, desde chiquitos. La verdad que es un mundo nuevo para los dos, ella me hacía preguntas que ni yo sabía contestar (risas). A medida que yo iba conociendo todo, ella me fue acompañando. Conoció a todo el elenco, conoció a todo el equipo, me vino a visitar a Uruguay también cuando estamos grabando. Me bancó y estuvo al lado mío siempre; la quiero mucho.
-¿Sos enamoradizo?
-Sí, es muy lindo poder compartir y armar planes. Yo creo que lo más divertido es siempre armar el plan de cita, salir afuera a comer y tener una excusa para vestirte bien.