Dejaron su vida en Pilar para mudarse a un velero en España: “Merecíamos vivir una aventura”
¿Por qué cambiar el rumbo de una vida cuando las cosas están en su `mejor´ momento? Eva y José Luis -oriundo de Aguilares, Tucumán- se conocieron en una academia de tango del Abasto, Buenos A...
¿Por qué cambiar el rumbo de una vida cuando las cosas están en su `mejor´ momento? Eva y José Luis -oriundo de Aguilares, Tucumán- se conocieron en una academia de tango del Abasto, Buenos Aires, se enamoraron y formaron una familia. Apasionado por el interiorismo, José Luis emprendió su negocio de muebles y decoración, que pronto tomó vuelo. Autodidacta y admirador de los diseños Bauhaus, logró prestigio entre sus pares y ganó una buena reputación en el medio local.
Con la prosperidad llegaron Lía y Catalina, sus hijas, y se mudaron a un barrio cerrado en Pilar. Entre trabajo y actividades familiares, su vida se desenvolvía plácidamente, nada faltaba, ni medicina ni colegio privados, viajes a destinos típicos, ni auto alta gama : “Como parte de un cuento con postales naif, estábamos cumpliendo con el manual del consumidor ABC1 al pie de la letra”, observa José Luis, padre también de su querido Eloy Pintos, fruto de una relación anterior.
Pero entonces llegó la pandemia, y con ella, una cuota de existencialismo arrollador. Para José Luis y Eva significó un momento bisagra en sus vidas, donde el peso de la realidad indescifrable cobró fuerza día a día y se preguntaban a dónde iban a llegar como humanidad.
“Si todo se resumía en haber llegado a gozar de una tranquilidad económica y una vida acomodada en una burbuja de cristal... dijimos que no, que la vida merecía ser vivida con una aventura, tomando los riesgos que hubiera que tomar, y fue así que escuchamos a nuestros corazones y decidimos cerrar con mucha prolijidad todo en Buenos Aires, hicimos un curso online de timonel, compramos el velero también de forma semi virtual sin conocerlo presencialmente, es decir, enviamos el dinero al vendedor que estaba en España y le pedimos a algún dios que nos ayude... En definitiva, tomamos la decisión porque creíamos que merecíamos una aventura que justificara que vale la pena estar vivos, parafraseando al gran Héctor Alterio”.
Apostar a vivir en un velero y una llegada fatal: “La nueva realidad exigía esfuerzos colosales”La llegada a España fue terrible. No solo habían dejado en Argentina a familiares y amigos atónitos, incapaces de comprender por qué alguien dejaría un presente exitoso para vivir una aventura incierta. Pero el golpe mayor los esperaba en Valencia, su puerto de anclaje: el barco que debía convertirse en su nuevo hogar estaba muy lejos de las imágenes que les habían mostrado durante la compra. De un día para el otro, la familia de cuatro pasó de vivir en una casa de trescientos metros cuadrados, con un parque de mil, a instalarse en un velero de apenas trece metros. El contraste fue brutal. La realidad no se parecía a la promesa y la adaptación, lejos de cualquier postal romántica, se volvió imposible de idealizar.
“Fue fatal”, reconoce José Luis Pintos. “La nueva realidad exigía esfuerzos colosales, no por nosotros, los padres, sino por las peques con las que tuvimos que aprender un nuevo lenguaje en nuestras vidas, algo había cambiado para siempre y había que tratar de no evocar el pasado cercano, lo cual resultaba imposible... Y fue allí donde comenzó la verdadera aventura en todo sentido, tanto náutica como ciudadana”.
“Los desafíos de vivir en Tafí, nuestro velero, son muchos: comienzan con la adaptación al espacio reducido, donde solo podés llevar una pequeña cantidad de cosas y donde es imposible ser consumista. Para comprar un nuevo par de zapatos deberías de deshacerte de otro porque tu placard es diminuto... y así todo”, continúa.
“Tu reseteo es permanente y no queda otra alternativa a que sea superador. Cito algunos ejemplos: el consumo mínimo de agua potable es ley, para usar el agua en el barco deberías previamente cargar los tanques que no son ilimitados, la producción de residuos debe ser mínima, también para plásticos; el uso de energías deben ser renovables y verdes, por ejemplo, uso placas solares... Con todo esto terminás experimentando en carne propia y comprendiendo que toda acción tiene su replica en el ecosistema y fundamentalmente en la salud de los océanos, que son la fuente de vida, y si lográs comprenderlo y transmitirlo, sentirás una satisfacción personal enorme”.
Ser humano vs. naturaleza: “Donde tus cuentas bancarias, tus logros profesionales y tus acciones en bolsa de nada sirven”Pero, por sobre todo, para José Luis y su familia llegó la enseñanza que deja una tormenta de un mar embravecido, los vientos huracanados donde todo puede terminar en tragedia, como sucedió una noche a las tres de la mañana, cuando se despertó el monstruo climatológico en Mallorca. José Luis nunca logró encender el motor y fueron arrastrados hacia el acantilado. El viento, de pronto, cambió su rumbo hasta que chocaron contra otro velero que también luchaba.
“La imagen que más me aterra de aquella noche es ver a Eva ponerles los chalecos salvavidas a nuestras hijas, que dormían sin saber lo que pasaba. Luego, como reza el refrán, después de la tormenta vendrá la calma, y la solidaridad de los demás barcos que se acercan a ayudar te devuelven la tranquilidad e invitan a reflexionar sobre tus conceptos de prioridades y valores, donde tus cuentas bancarias, tus logros profesionales, tus acciones en bolsa etc. etc. de nada sirven ni cuentan en una emergencia, donde nadie se salva solo y menos en el mar”, afirma al recordar aquella noche.
Y fue esa calma tras la tormenta la que sostuvo a la familia argentina a pesar de las enormes dificultades. Para José Luis y los suyos, navegar sobre un mar infinito, inigualable en sus horas pacíficas y, tal vez, con la fortuna de ser acompañados por delfines, no solo reafirma su decisión, sino que le da un sentido superior a todo.
Pero no fue solo eso lo que los mantuvo firmes: también se trató de lo grato de hallar a otras familias que viven y viajan en veleros, ver a los niños juntarse y jugar como si fueran amigos de toda la vida, aun manejando idiomas diferentes: “Se da mediante los juegos sin la necesidad de palabras”, reflexiona José Luis.
“Y, por supuesto, está la magia de ver amaneceres majestuosos y noches estalladas de estrellas, donde todo es gratitud... El casi surrealista hecho de llevar tu casa sobre el agua y poder amanecer en un paisaje distinto cada día”.
Argentina vs. España, las incómodas comparaciones y la educación: “¿Inscribió a sus niñas en el colegio?”Pero no todo es agua en la vida de José Luis, Eva y las niñas. En Valencia, su puerto estable, pusieron un negocio de lámparas y artesanías, sus hijas asisten al colegio y, como cualquier ciudadano, cumplen con trámites y deberes civiles.
Casi desde el primer día, José Luis no pudo evitar sortear la incómoda comparación con Argentina, no solo en hechos simples, como que los autos se detengan en los cruces peatonales cuando el peatón aún está sobre la vereda, la ausencia de noticias en relación a la violencia armada o no ver pobreza estructural de familias con niños viviendo en situación de calle, sino también en cuestiones humanas más profundas.
José Luis jamás olvidará su primer trámite burocrático de empadronamiento en oficinas públicas, donde la señora que los atendió les recomendó inscribir de manera urgente a sus niñas en la escuela, porque en España la obligatoriedad debe cumplirse sin excepciones. Luego, le entregó bolsas biodegradables para residuos, un canasto para residuos orgánicos y adminículos para poner las colillas de cigarrillos en el caso de que fumaran. Una semana más tarde, se cruzaron con la empleada pública en la cola del supermercado: `¿Inscribió a sus niñas en el colegio?´, le preguntó la mujer a José Luis: “Puede parecer un exceso, pero me resultó increíble”, cuenta el argentino, cuyas hijas fueron inscriptas a una escuela pública.
“Otra situación: en la comunidad valenciana es cultura tradicional tener un huerto familiar, pero me llamaba la atención que veía gente que se bajaba de su coche de alta gama a trabajar la tierra, hasta que pude preguntarle a un señor qué necesidad tenían de hacer ese trabajo tan duro y sacrificado. Me dijo que no tenían ningún derecho de dejar morir las cepas y semillas que dieron de comer a tantas generaciones de su familia, que era honrar el sacrificio de sus antepasados cuando en épocas de hambrunas y guerras no tenían nada y que sobre todo era para transmitirles a sus hijos y nietos el valor de esfuerzo, el sacrificio y la comida provista por ellos mismos”.
“Y pasadas unas semanas me llamó el director de la escuela y me citó para preguntar por qué nuestras niñas no se quedaban a las actividades de la tarde en donde se desarrollaban los juegos de patio, actividad que no era obligatoria. Le expliqué que vivíamos en un barco, el puerto quedaba retirado de la escuela y que no teníamos auto para volverlas a traer al colegio después del almuerzo. La respuesta del director fue de una humanidad increíble, me dijo que desde mañana estaban becadas al comedor y al transporte público del colegio al puerto. Lo aleccionador fue decirme que la tabla del seis se puede aprender en cualquier momento de la vida, pero que privar a un niño de juegos de patio, donde se generan inevitablemente conflictos entre pares y se aprende a llegar a resoluciones, representa un gran error de nuestra parte. Me retiré con una sensación de gratitud y admiración que nunca olvidaré”.
“Las devoluciones de los maestros sobre nuestras hijas son impecables, nos envían mail si no hicieron la tarea del día, nos envían una recomendación de platos para la cena basada en la dieta del colegio para que haya equilibrio alimentario. La inclusión de los abuelos es primordial...”
“No puedo es dejar de emocionarme por situaciones este tipo que nos ocurren a diario desde el primer día, y reconocer con sana envidia el nivel de civilidad, respeto y gente de bien del ciudadano/aparato local hacia cualquier ciudadano del mundo, al menos es mi experiencia, aunque no todo es perfecto y también sabemos que en todos lados se cuecen habas... Y más allá de la comunidad náutica, que para la Argentina es un nicho elitista, aquí encontrás un espacio mayoritariamente popular, donde la camaradería , la solidaridad y la sensación de comunidad te hacen sentir uno más”.
Reinventarse laboralmente: “El sueño comenzó en nuestro velero”Para José Luis y Eva, sin embargo, no todo fue color de rosas. Durante dos años sortearon y sufrieron los modismos locales en su búsqueda de alquiler de un local para desarrollar su proyecto de fabricación de lámparas de madera. Una y otra vez dejaban una seña en concepto de reserva, que al cabo de unas semanas era devuelta porque se habían decidido por un oferente mejor calificado. Sin historial fiscal local, representaban un riesgo, la desconfianza era evidente.
Pero el sol salió un buen día, cuando una inmobiliaria decidió apostar por ellos para darle vida a Klarsun Atelier de Luz, un proyecto que forma parte de un eslabón más de treinta años de experiencia, con lámparas artesanales en chapa de madera natural y sostenible, con inspiración escandinava, moderno, orgánico, atemporal.
“El sueño comenzó a proyectarse en nuestro velero, Tafí, entre viajes soñados por el Mediterráneo, más precisamente en Cerdeña, donde conectamos con nostalgia, el contacto con el mundo del diseño artesanal y también con la necesidad de reinventarnos laboralmente en España”.
Por los hijos y por el verdadero valor del tiempoEl cuento con postales naif quedó atrás, como si fueran parte de otra existencia. ¿Y por qué cambiar el rumbo de una vida cuando las cosas están en su `mejor´ momento? Porque, a veces, dentro de las burbujas lo esencial se pierde, y junto a ello, el sentido. Los amaneceres entre la tierra y el mar hoy se sienten completos, ricos y reales. Para José Luis, sin embargo, Argentina sigue siendo el núcleo y el motor. La nostalgia que su tierra emana los inspira y, por fortuna, siempre está y espera al otro lado del océano.
“Argentina siempre va a gravitar de modo especial en la vida de nuestra familia, es nuestra patria, nuestros afectos, nuestra nostalgia en aquellos días largos en los que fantaseo que nunca me fui... “, dice José Luis, pensativo. “Pero nuestra proyección está puesta aquí porque tenemos que apostar a la estabilidad y felicidad de nuestras hijas”.
“Con la experiencia vivida hasta ahora creo que aprendí el verdadero valor del tiempo, la enseñanza del silencio, lo esencial de la solidaridad, de ser agradecido por ver crecer a nuestras hijas en el día a día, de haber aprendido a soltar, que menos es más y que la vida es un aprendizaje constante”, concluye.
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Destinos Inesperados es una sección que invita a explorar diversos rincones del planeta para ampliar nuestra mirada sobre las culturas en el mundo. Propone ahondar en los motivos, sentimientos y las emociones de aquellos que deciden elegir un nuevo camino. Si querés compartir tu experiencia viviendo en tierras lejanas podés escribir a destinos.inesperados2019@gmail.com . Este correo NO brinda información turística, laboral, ni consular; lo recibe la autora de la nota, no los protagonistas. Los testimonios narrados para esta sección son crónicas de vida que reflejan percepciones personales.