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Dónde quedan y sus historias: Buenos Aires sumó 12 nuevos Bares Notables, de La Boca a Núñez

El gobierno porteño reconoció a 12 nuevos bares como notables, es decir, espacios que forman parte de la identidad de los barrios y conservan una porción de la historia de la ciudad. En un acto ...

El gobierno porteño reconoció a 12 nuevos bares como notables, es decir, espacios que forman parte de la identidad de los barrios y conservan una porción de la historia de la ciudad. En un acto en la Casa de la Cultura, se entregaron los diplomas a El Portuario, Josephina’s Café, Vía 71, Confitería El Greco, Bar Conde, La Escuela, La Orquídea, Plaza Café, Café Rivas, La Ópera, Boca a Boca y Café Cortázar. Con estas incorporaciones, el catálogo quedó integrado por un total de 90 espacios.

Los establecimientos fueron incluidos por decisión de la Comisión de Protección y Promoción de los Cafés, Bares, Billares y Confiterías Notables, que evalúa las postulaciones y reconoce aquellos espacios que se destacan por su antigüedad, su arquitectura, su relevancia cultural o su vínculo con la historia y la identidad de los barrios porteños.

“Muchos creían que estos espacios ya eran bares notables porque forman parte de la vida de sus barrios y son reconocidos por quienes los frecuentan. A partir de ahora, ese valor también cuenta con un reconocimiento formal que permite seguir preservando y difundiendo su historia”, expresó la ministra de Cultura, Gabriela Ricardes, que entregó los diplomas.

Durante el encuentro también se presentó La Ruta de los Notables, una serie documental que recorre algunos de los cafés más representativos de Buenos Aires. La producción fue realizada por la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), a través de la Cámara de Bares, con el apoyo de Mecenazgo y el auspicio de la Fundación Santander.

Además, se anunció que el próximo 24 de septiembre se realizará una nueva edición de La Noche de los Bares Notables, con propuestas en los distintos locales.

A continuación, los doce nuevos espacios reconocidos, con la reseña sobre ellos del gobierno porteño.

Bar Conde, Colegiales

En la intersección de Conde y Federico Lacroze, este típico bar-almacén porteño data de 1902. Según la reseña de la Ciudad, con techos altos y un ambiente fresco es un lugar ideal para reposar tomando un vermouth un día de calor.

Es un sitio familiar donde el 90% de su clientela son vecinos del barrio o pacientes dle cercano Sanatorio Colegiales. Es un clásico café de Buenos Aires, referente arquitectónico del siglo XX.

Café Rivas, San Telmo

Está situado en uno de los rincones más representativos de San Telmo, en la esquina de Estados Unidos y Balcarce. Instalado en una antigua casona, dialoga con sus vecinos, el Bar Sur y la Nueva Librería. El interior presenta un salón de doble altura, pisos de madera, boiserie, una barra longitudinal que estructura el espacio y un entrepiso con barandas esterilladas.

Su estructura presenta una marquesina de hierro sobre la entrada de la ochava y amplios ventanales tipo guillotina. También se puede observar sobre Estados Unidos la enredadera de Santa Rita y el reloj colgante.

Confitería El Greco, Caballito

Comenzó su historia en 1906 bajo el nombre de El Campidoglio, funcionando hasta 1949. En 1952 se construye el edificio que contiene a la Confitería El Greco, sus tres salones para fiestas y las viviendas de los pisos altos y el fondo de comercio fue adquirido por un grupo de accionistas, quienes lo renombraron con la denominación que mantiene hasta hoy.

Situado en Rivadavia al 5300, quizás el encuentro más destacable que vieron sus muros fue el de alumnos del Instituto Dámaso Centeno que integraban distintas bandas, entre ellos, Charly García, y culminó en la formación de una nueva banda que iba a marcar a las siguientes generaciones: Sui Generis.

Josephina’s Café, Recoleta

Fue fundado por el empresario alemán Bernd R. Hettel, quien se estableció en Buenos Aires luego de vender su empresa automotriz en Estados Unidos y en Alemania. El café se encuentra en Guido al 1500 desde 2001, cuando Hettel compró dos locales de un mismo edificio para instalar Josephina’s Café con un marcado estilo parisino, que se impuso rápidamente como un lugar de encuentro tanto de los amigos argentinos como de personas de todo el mundo.

Frente a la plazoleta Pedro Miguel Obligado, es un espacio social, de encuentro habitual de amigos, vecinos y distintas personalidades del ambiente empresarial, cultural y político del país.

La Orquídea, Almagro

Desde 1953 en la esquina de Corrientes y Acuña de Figueroa, debe su nombre a que nació de la mano de los trabajadores del Mercado de las Flores, que fueron sus primeros clientes. Cuando el mercado se mudó, trajo aparejada la renovación del público.

Por sus mesas, bajo ventanas fileteadas por el maestro Gustavo Ferrari, hoy pueden verse a escritores como Martín Kohan o Liliana Lukin, jóvenes que salen de los boliches vecinos, viejos tangueros que llegan de madrugada, pastores evangelistas y fieles de la Iglesia Universal del Reino de Dios, que funciona en el galpón del exmercado.

Respeta el mobiliario porteño: mesas y sillas de madera, barra y paredes revestidas del mismo material, ventanas “guillotina” y vidrios fileteados.

La Escuela, Núñez

Un bar que combina pasión futbolera, herencia gastronómica y un amor profundo por la identidad barrial, en la esquina de Manuela Pedraza y Vidal. El nombre se debe a la Escuela N° 12 Profesor Rodolfo Senet, ubicada frente al bar.

El alma de este espacio es Kike Spinelli, nieto de inmigrantes españoles ligados al rubro, que heredó la posta familiar.

El bar guarda tesoros como el corbatín que usaba el mismísimo Roberto Goyeneche, vecino del barrio. En los estantes se mezclan fotos antiguas, recuerdos del Club Atlético Platense (cuya cancha originaria funcionó donde ahora está la escuela) y platos que vuelan de la cocina con generosidad porteña.

Bar El Portuario, La Boca

A fines del siglo XIX, el barrio de La Boca se convirtió en un lugar de inmigrantes europeos, marineros que estaban de paso, numerosas pulperías y almacenes. Ese fue el escenario en el que abrió sus puertas El Portuario. Fue en 1915 cuando, en la esquina de Pinzón y Caboto, se inauguró este almacén con despacho de bebidas. Desde ese momento, mantuvo su actividad en forma ininterrumpida y se transformó en un rincón protagónico.

El edificio conserva su diseño y materiales originales. Adentro se puede observar una gran barra confeccionada por un carpintero boquense, autor de obras de arte y barcos de madera. Funciona como un espacio cultural independiente, con tango, folklore, ciclos de cine y de teatro, así como exposiciones permanentes.

Boca a Boca, La Boca

Desde 1902, el bar de ubica en la esquina de Av. Benito Pérez Galdós y Ministro Brin, con características italianizantes. Supo ser una antigua despensa barrial a la que con posterioridad se le anexó un espacio para el consumo de bebidas.

Su fachada, su mostrador de madera y su interior en general se conservan intactos desde su origen, razón por la cual el bar se utilizó para ser escenografía de películas, series, publicidades y vídeos de época.

Tiene un fuerte vínculo con su entorno, ya que allí se llevan a cabo eventos solidarios vinculados a las necesidades de La Boca, por lo que se consolidó como un referente indiscutible para el barrio.

Bar Vía 71, San Nicolás

En Viamonte 1771 y desde 1971, es famoso por sus sándwiches de pan francés con manteca y un excelente jamón crudo. Al entrar, un bello trabajo del exquisito arte del fileteado porteño anuncia: “Café-Bar y sandwiches”. El mismo fileteado se repite en la vidriera.

A principios de 1971 el matrimonio gallego/asturiano de Dina Muñiz y Manuel Fernández tuvieron la idea de instalar un bar. Jorge Francisco Busto Carril compró el fondo de comercio en 1985 junto a su tío José María. De la mano del “Gallego”, su hijo Sebastián Busto Ventura, continúa la tradición familiar del bar.

Toda la sandwichería se elabora en el momento y, como en todo emprendimiento gastronómico de raíces españolas, no falta tampoco la clásica tortilla de papas.

La Ópera, San Nicolás

Fundada en 1928, La Ópera siempre fue punto de encuentro de figuras como Alberto Olmedo, Jorge Porcel, los presidentes Arturo Frondizi y Fernando de La Rúa, el escritor David Viñas, Enrique Santos Discépolo o el mencionado Horacio Ferrer.

Hoy restaurante, bar y confitería, La Ópera nació como confitería hasta que su oferta gastronómica fue modelando su condición actual que, además de las clásicas minutas, ofrece una cocina gourmet.

En la emblemática esquina de Corrientes y Callao, es un testigo de la historia porteña y argentina.

Café Cortázar, Palermo

Un café literario emplazado en la esquina de Cabrera y Medrano. Este reducto “cortazariano”, inspirado bajo esta idea, se despliega en dos pisos de una vieja casona de 1889. La inauguración tuvo lugar en 2014, con una muestra de un joven fotógrafo que vivió dos años en la casa de la calle Artigas, en el barrio Rawson, donde el escritor pasó su juventud junto a su madre y su hermana. La exposición mostró los interiores de la casa, del edificio y del barrio.

Las paredes del café están adornadas con dibujos, fotos, caricaturas, y un menú que lo referencia. El logotipo que se luce en su cartel al frente del local fue realizado por el arquitecto y pintor Horacio Spinetto y está inspirado en la famosa foto de Sara Facio. La tipografía utilizada es la de la máquina Olivetti Lettera 22, con la que solía trabajar el escritor argentino.

Café Plaza, Caballito

Entre la tranquilidad de un parque y una febril avenida, es un clásico del barrio que ocupando un sitio preferencial en Rivadavia al 4700. La amplitud y la luminosidad que le confieren sus amplios ventanales se ven acrecentadas por el Parque Rivadavia, que se combina con el febril movimiento de la avenida.

Su nombre inicial fue Bar Lezica, en alusión al apellido de los propietarios de la quinta que iba desde el Normal N° 4 hasta la actual Avenida La Plata. Tiene fachada revestida de granito negro y el interior recubierto con una sobria boiserie y pisos de mosaico blanco y negro.

El escritor Conrado Nalé Roxlo, los pintores Rodrigo Bonome y Manuela Arrieta, y el poeta Antonio Requeni fueron habitués ilustres.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/donde-quedan-y-su-historia-buenos-aires-sumo-12-nuevos-bares-notables-de-la-boca-a-nunez-nid06082026/

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