El Club Francés cumplió 160 años: una larga y estrecha historia de ideas y lazos amistad entre dos culturas
En sus salones con aires de París, pero en Recoleta, el Club Francés celebró su 160 aniversario. En aquel lejano 1866, al momento de su fundación, Bartolomé Mitre era el presidente de la Argen...
En sus salones con aires de París, pero en Recoleta, el Club Francés celebró su 160 aniversario. En aquel lejano 1866, al momento de su fundación, Bartolomé Mitre era el presidente de la Argentina y faltaban aún cuatro años para que el primer número de LA NACION llegara a manos de sus lectores. Cuando los primeros socios del Club Francés realizaban sus reuniones, el futuro Premio Nobel de Literatura, Romain Rolland gateaba en su Clemency natal con meses de edad. Ese mismo 20 de Mayo de hace 160 años, en Buenos Aires, se colocaba la piedra fundamental de la Iglesia de La Piedad y tenía lugar una función de Rigoletto en el viejo Teatro Colón. “El Club Francés ha acompañado la historia de la relación franco-argentina, reuniendo generaciones alrededor de la cultura, la gastronomía, las ideas y la amistad. Su legado refleja la profundidad de los lazos humanos que unen a Francia y Argentina, una relación única marcada por una complicidad singular”, destacaba el Embajador de Francia, Romain Nadal. Junto con el Jefe de Gobierno Jorge Macri, el presidente del Circolo Italiano, Giorgio Alliata di Montereale –quien habló en representación de los clubes europeos– y el Presidente del Club, Roberto Azaretto, fueron los oradores centrales de un acto que, con Juan Carlos Lynch (h) como maestro de ceremonias, reunió a buena parte de la vida social y cultural de la Argentina.
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“El Club Francés es un espacio de sociabilidad que busca preservar los vínculos con Francia y especialmente con su cultura –señaló Azaretto a LA NACION–; un lugar abierto, donde la gente más allá de sus pensamientos políticos o ideológicos pueda convivir civilizadamente. El Club se destaca por su importante biblioteca en castellano y francés, por su pedana de esgrima y sus actividades culturales”.
Con la presencia del Director de LA NACION, Fernán Saguier, participaron del acto el Embajador de la Unión Europea, Eric Høeg; de Serbia, Veljko Lazić, y de Portugal, Gonçalo Teles Gomes. Tras los discursos, los expresidentes de la institución Juan Carlos Lynch y Fernando Petrella recibieron reconocimientos y fueron distinguidas también seis instituciones vinculadas al fortalecimiento de las relaciones franco-argentinas: la Alianza Francesa, la Cámara de Comercio e Industria Franco-Argentina, el Hotel Club Francés, la Asociación de Mujeres Marianne, la Embajada de Francia y Radio Cultura.
Las autoridades fueron escoltadas por la esgrimista Belén Serrano, integrante de la escuela del Club y actual campeona sudamericana, con su uniforme de competición y espada en mano hasta el salón donde tuvo lugar el evento y con la voz de la cantante Vera Cirkovic. Tras un breve concierto, se invitó a los presentes a entonar La Marsellesa y el Himno Nacional Argentino. “Las fechas redondas tienen cierta magia porque, en realidad, instituciones como estas viven todos los días, crecen todos los días, pero cada tanto tocan estos números increíbles, mágicos”, había dicho Macri, en su discurso.
Memoria de una amistadAquel acto no fue la única actividad con la que el Club celebró su cumpleaños. Días antes se había presentado el libro Club Francés 1866-2026. Memoria de una amistad, en un diálogo entre la responsable del proyecto editorial, Carmen María Ramos, y la historiadora Felicitas Luna, directora del Museo de Arte Popular José Hernández.
Jornadas más tarde, los maestros José María Casanova, Silvana Giancola y Mariano Casanova realizaron una demostración de uno de los elementos distintivos del club: el esgrima, a través de espada, sable y florete que continúan la senda del campeón olímpico francés Edouard Gardere, ganador del oro en Los Ángeles 1932 y de dos medallas de plata en Berlín 1936, y que fue fundador de la sala con su llegada a la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial. En las últimas olimpiadas de París, el Club Francés estuvo presente en la competición a través de la participación del pentatlonista Franco Serrano, representante de la Argentina. Sus salones, con gran cantidad de cursos y actividades culturales, también cobijan las reuniones mensuales de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación, que presiden el Prof. Jorge Di Nucci y el historiador Roberto L. Elissalde.
Esos espacios guardan los ecos de voces ilustres como la del entonces primer ministro de Francia, Georges Clemenceau; de Antoine de Saint Exupéry; de André Malraux; Paul Groussac o Carlos Thays. De dos presidentes de la Argentina, Carlos Pellegrini y José Figueroa Alcorta, quienes fueron socios, y de figuras fundamentales de la cultura argentina como Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Victoria y Silvina Ocampo, Luis Federico Leloir o Adolfo Bioy Casares, quienes brindaron conferencias en sus salones.
Azaretto, también Presidente de la Academia Argentina de la Historia, confirmaba que “la Argentina tiene una vinculación antigua con Francia que se manifiesta a través personalidades de la historia argentina descendientes de franceses como Lavalle, Pueyrredón, Liniers. También con emigrados que después de la derrota de Napoleón colaboraron en la guerra de la Independencia y contribuyeron a la educación, el arte, la cultura, la ciencia y eso se manifiesta en que dos premios Nobel como Leloir y Houssay son descendientes de franceses. Este Club busca ser un pilar en mantener esos vínculos con Francia”, concluyó con una mezcla de orgullo y fascinación.