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Esteban Mellino: de su popularidad como el Profesor Lambetain al clásico del rock nacional que escribió

Quiso ser médico y psicólogo y lo intentó, pero abandonó ambas carreras porque su verdadera vocación era el arte. Actor y músico, Esteban Mellino quedó en la memoria colectiva de los argenti...

Quiso ser médico y psicólogo y lo intentó, pero abandonó ambas carreras porque su verdadera vocación era el arte. Actor y músico, Esteban Mellino quedó en la memoria colectiva de los argentinos con un personaje que hizo reír a todos: el Profesor Lambetain, que debutó en 1985 en Badía & compañía, que conducía Juan Alberto Badía.

Con el tiempo y gracias a la fama, llegó a tener su propio programa. Mellino nació el 13 de marzo de 1945, creció en el barrio de San Telmo y estudió en el Nacional Mariano Moreno con la intención de hacer una carrera universitaria: cursó algunas materias de Medicina y luego se cambió a Psicología, pero le tiraba la actuación y la música que hacía junto a su hermano Carlos Mellino, uno de los pioneros del rock nacional con Alma y Vida. Decidió seguir su instinto y hacerle caso a su corazón y estudió actuación con Lee Strasberg. Actor, director, músico, poeta, siempre pudo vivir de su gran pasión: el arte.

Durante muchos años hizo teatro independiente y se desarrolló en la música tocando varios instrumentos y escribiendo también muchos temas, especialmente para Alma y Vida, como el clásico “Del gemido de un gorrión”, que escribió junto a su hermano Carlos.

Pero la popularidad le llegó de una manera inesperada en 1985, en Badía y compañía, en Canal 13. Allí interpretaba al licenciado Diógenes Rubens Lambetain y le ponía humor al ciclo asesorando gente por teléfono, y cada vez que levantaba el tubo del aparato se encontraba con una broma que le jugaba la producción. Así, Lambetain no sabía con qué lo iban a sorprender: un día podía salir agua del tubo, otro humo y hasta se le calentó el teléfono porque le pusieron una resistencia adentro. Dicen que cada vez que sonaba el teléfono no lo quería atender y le decía a Badía “atendé vos Beto”, que le respondía: “atienda que es para usted, Lambetain”.

En televisión también trabajó en Las clases del profesor Lambetain, Re-Lambetain, Las vacaciones de Lambetain, Clave de sol, Vamos Mingo todavía, La terraza de Mateyko, El Gordo y el Flaco, Ta Te Show, Ritmo de la noche, Café Fashion, Fashion Vip, De 10, Hola Susana, Polémica en el bar, Los secretos de papá y Sos mi vida. En cine participó de Las barras bravas, Tacos altos, Los mata monstruos en la mansión del terror, Loco posee la fórmula de la felicidad, que además dirigió, y Más que un hombre.

Alguna vez, hace muchos años, Mellino contó que su primer amor fue el escenario. “Primero fui actor, después productor y posteriormente autor, compositor y músico. Comencé a estudiar por un ataque de celos con una novia que estudiaba teatro. Un día me comentó que hacían reconocimiento corporal en las clases y me mandé. Me gustó tanto que me quedé. Después empecé a hacer música, mientras estudiaba teatro. Fui músico de varios solistas, de varios conjuntos hasta que llegó Alma y Vida”.

Es autor y compositor de 120 temas musicales, y entre ellos se destaca el ya citado “Del gemido de un gorrión”. “Con mis hermanos trabajamos durante diez años con Alma y Vida. Fueron años muy buenos y que coincidieron con el mejor momento del rock nacional, con el momento de mayor creatividad. Fuimos la primera banda de jazz-rock en donde incorporamos los elementos de viento al rock. En aquella época se vivía un momento muy importante en cuanto a las letras de los temas, porque lo que era música progresiva en aquel entonces intentaba una búsqueda de generar música nacional, de generar rock nacional”, contó en una entrevista.

La actuación y la música fueron durante algunos años de la mano pero, también escribía poemas. Publicó once libros, entre ellos Poemas sobre amor, soledad y algunas otras cosas, Poemas desde la vereda celeste, Casi madrugada, Sebastián, Cadenet, Historia de una lágrima de ciudad y Como una bandada de pájaros. En 1967 recibió el premio Poesía y al año siguiente la Primera Mención de Honor Jardín Literario Latinoamericano de Bogotá (Colombia) y luego la Primera Mención de Honor Jardín Literario Latinoamericano en Caracas (Venezuela).

Interesado en el trabajo social, fue un gran activista que apadrinó el Programa de Confederación Global por la Paz de las Naciones Unidas en Argentina junto a Ernesto Sábato. En el 2000 recibió el Premio Humanidad 2000 por sus mensajes públicos y el Manitas Argentinas por su tarea de reinserción de niños de la calle, y también el Premio al Buen comportamiento humano de la Asociación del Ser Integrado por la inserción en sus producciones de chicos con capacidades especiales. En 2005, en tanto, recibió el Premio Iberoamericano a la Excelencia Educativa otorgado por siete universidades latinoamericanas. Fue fundador de Operación Palma con Palma, de ayuda a chicos de la calle y con capacidades especiales, comedores escolares y escuelas de frontera.

En radio trabajó en Flecha Juventud y A mi manera, ambos con Badia; en Rh Positivo, con Rolando Hanglin; Rapidísimo, con Héctor Larrea; Radio Colonia, con Cacho Fontana y en los programas Sale con fritas y Castillos en el aire.

Lo que más hizo, sin embargo, fue teatro y varios clásicos. Debutó en 1965 en Historias para ser contadas y siguió con Todo o nada, Buenos Aires perejil de toda salsa, Arlequino, Don Juan Tenorio, Secuaces, Reunión de tres, Las alegres comadres de Windsor, y varias de su autoría como Loco, Salven a Sebastián, La Nube, Sueño, Uno se equivoca, El Tesoro del Pirata Pucho, Hagan Juego, La Barra de Popito, Las Violetas de Madame Caco, Don Pancho de la Salchicha, Como querés que te quiera, La Barra de Lambetain, Que Merengue Lambetain, Tarado se necesita, Mellino a cara limpia y muchas más. Se lo asociaba con el humor pero, en realidad, era un intelectual que amaba el teatro.

Durante muchos años también fue docente. “La docencia me copa porque aprendo mucho. A través de Stanislavski y Strasberg empiezo a creer en una nueva forma de teatro. Me vuelco en Grotowski, que es un poco el teatro de laboratorio, de la experimentación y empiezo a analizar el teatro con lupa, para poder enseñarlo con una teoría propia. Me apasiona la docencia, para chicos, adolescentes y adultos, ya que los tres sectores te enseñan cosas diferentes y vas analizando y formateando una teoría nueva. En cuanto a la dirección, creo que fue por la necesidad de introducirme en el quehacer del individuo. Vittorio Gassmann, una vez que estuvo en Buenos Aires me dijo algo fantástico: que somos seres humanos que transmitimos sucesos humanos a otros seres humanos. La dirección un poco está basada en la indagatoria de la persona, en la crisis humana, en el drama. A partir de esto es que uno puede dirigir una actuación teatral, porque como nuestra teoría pasa por el pensamiento, la imagen, la emoción y la acción, buscamos la intencionalidad de cada parlamento, de cada suceso, de cada conflicto en la vida misma. Esto siempre me fascinó. Estoy comprometido con un teatro que dé testimonio de la vida que estamos viviendo, de las presiones que estamos sufriendo y de una cultura que incluya todos los factores, de lo individual a lo colectivo del ser humano.

Discreto en cuanto a su vida privada, Esteban Mellino estuvo casado dos veces. Con su primera esposa, Ana María Tonni, fue padre de Sebastián, también músico y actor, y de Nicolás y Florencia. Y con su segunda esposa, Claudia, que lo acompañó hasta el final de sus días, compartía sus prácticas de yoga y sus proyectos teatrales y benéficos. Falleció el 9 de junio de 2008, a los 63 años, como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/esteban-mellino-de-su-popularidad-como-el-profesor-lambetain-al-clasico-del-rock-nacional-que-nid09062026/

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