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Imputaron al policía que chocó de frente a un motociclista que había esquivado un control de tránsito en el centro de Mar del Plata

La temprana muerte de Alan Romero, de 21 años, quedó registrada en una filmación. Las cámaras del Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) de la Municipalidad de General Pueyrredón grabaron la ...

La temprana muerte de Alan Romero, de 21 años, quedó registrada en una filmación. Las cámaras del Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) de la Municipalidad de General Pueyrredón grabaron la intempestiva maniobra del patrullero de la Policía de la Provincia de Buenos Aires para chocar de frente la moto que el joven conducía a toda velocidad. Voló por el aire y cayó sobre el cordón en la avenida Luro, en la periferia de Mar del Plata.

La agonía también quedó registrada con un detalle brutal: los vecinos le ataron los pies para que no se escapara, convencidos de que era un motochorro. Pero Alan no tenía antecedentes penales y su única culpa había sido esquivar un control rutinario por no tener encima el registro de conducir, que estaba en trámite.

Recién ahora, a cinco meses del hecho, la Justicia imputó al policía que manejaba el patrullero. “Mataron a un chico por cometer una infracción de tránsito”, denuncia la familia.

El jueves 29 de enero, minutos después de las cuatro de la tarde, los policías apostados en el control vehicular de San Martín y Colombia le hicieron señas a Alan para que se detuviera. El joven, que había salido de su casa en el barrio Virgen de Luján, en la zona noroeste de Mar del Plata, para cortarse el pelo, desobedeció y aceleró la moto Bajaj Rouser NS200, lo que dio inicio a una persecución.

Romero tomó la avenida Luro hacia la rotonda del Hipódromo; al llegar al cruce con Angelelli se cambió de carril para intentar evadir al móvil que llegaba de frente. El subteniente Matías Dini no dudó y giró el volante para provocar el impacto.

A través de un escrito, Dini realizó una declaración espontánea ante la Fiscalía de Delitos Culposos, a cargo de Germán Vera Tapia, donde justificó la versión del accidente.

Los policías declararon que el impacto fue accidental y que el joven se cruzó de carril, lo que provocó el trágico desenlace. Sin embargo, la incorporación a la causa de las imágenes captadas por el COM probó que el patrullero embistió al joven de manera deliberada.

Dini nunca estuvo detenido ni fue apartado provisoriamente de sus funciones en la comisaría 6ª de General Pueyrredón. Poco antes de cumplirse los cinco meses de la muerte de Alan, el fiscal resolvió citarlo a declaración indagatoria y le imputó formalmente el delito de homicidio culposo agravado por la conducción de vehículo con motor.

“El policía lo chocó a propósito; en las imágenes tomadas por las cámaras de seguridad se ve que realizó dos maniobras claras con la intención de impactar contra la moto. Planteamos el cambio de carátula de la causa a homicidio simple con dolo eventual. Entiendo que lo que ocurrió es una medida desproporcionada para frenar a un pibe que se había escapado de un control vehicular. Nada justifica que le haya tirado el móvil encima”, explica Simón Serrano, abogado de la familia de Alan.

Serrano también formalizó el pedido de investigación por presunto “incumplimiento de deberes de funcionarios públicos y falso testimonio” contra los seis policías que arribaron al lugar del hecho y que, según denuncia la familia, le negaron atención médica al joven y no preservaron la escena, permitiendo que un vecino no identificado le atara los pies mientras agonizaba.

“Que limpien el nombre de Alan”

La familia se enteró de la muerte de Alan a través de las redes sociales y de la televisión. Un móvil de un canal de noticias transmitió en vivo posicionado a metros del cuerpo del joven, que estaba tendido sobre la calle. La periodista de TV informó sobre el triste final de “un motochorro que venía de haber cometido un robo”.

La embestida del patrullero contra la moto de Alan se produjo a las 16.35, los bomberos arribaron al lugar a las 16.50 y tres minutos después lo hizo la ambulancia del SAME. En ese período, varios transeúntes se acercaron a filmar y rodear el cuerpo del que, hasta ese momento, era considerado un delincuente.

“Alan estuvo vivo, habló y todo, y nadie lo asistió. Su casa está a diez cuadras de donde lo chocaron y no fueron capaces de ir a buscar a la madre. Hay un testigo que hasta le tomó la mano y escuchó que le dijo ‘avisales a mi mamá y a mi papá que los amo’”, se lamenta Fernanda Tapia, tía y madrina de Alan.

Fernanda, que trabaja en el sistema de salud desde hace más de veinte años, destaca que sobre la misma avenida donde ocurrió el hecho hay un centro de atención primaria de salud y la sede central del SAME.

“Los policías no preservaron la escena e hicieron un abandono de persona total. ¿Con qué derecho dejás a un chico agonizando? ¿Quiénes se piensan que son para decidir hasta dónde llega la vida de un ser humano? Esperaron a que el corazón dejara de latir. Mataron a un chico por cometer una infracción”, se queja Fernanda.

Alan tenía dos hermanas y, como todo hijo único varón, era el mimado de la familia. Había trabajado un tiempo en el almacén de la tía, pero luego del cierre del comercio comenzó a hacer “changas”. En el último tiempo ayudaba a la madre a vender sorrentinos que preparaban en la casa.

No iba a bailar ni tomaba alcohol; solo fumaba cigarrillos de vez en cuando. La moto, que había terminado de pagar en cuotas hacía poco, era su “novia”, pero la tenía en venta porque la policía ya se la había quitado en una oportunidad por no contar con registro. Durante ese procedimiento, según la familia, Alan fue golpeado y por eso quedó con miedo. El 29 de abril pasado hubiera cumplido 22 años.

“Mi sobrino era respetuoso, pedía permiso para todo. Que venga alguien de las casi setecientas mil personas que vivimos en Mar del Plata y que diga si Alan le hizo algo malo. No existe. Él era demasiado bueno para este mundo. Solo queremos que su muerte no quede impune y así como salió por todos lados que él era un motochorro, que ahora limpien el nombre de mi sobrino”, concluyó Fernanda.

“A mi hijo lo ensuciaron”

En “La Casa de Lucía”, destinada a brindar asesoramiento y contención a mujeres y diversidades que atraviesan situaciones de violencia por razones de género en el macrocentro de Mar del Plata, Vanina Romero habló por única vez ante los medios sobre la muerte de su hijo Alan.

La mujer mostró una carpeta con la documentación que acreditaba tanto la titularidad de la moto en la que circulaba la víctima como el trámite en curso para obtener el registro de conducir.

“A mi hijo lo ensuciaron en ese momento. Salió en todas las noticias que era un motochorro. Mi hijo no tenía el registro, pero ya estaban por dárselo. Él salió de mi casa a cortarse el pelo y daba solo una vuelta por Luro (en referencia a la avenida) porque yo no lo dejaba salir en la moto, porque ya se la habían sacado unos policías que, además, le habían pegado. Entonces, al ver que lo corrían los policías, él lo primero que hizo fue asustarse, pero no por eso pueden tratarlo de motochorro y dejarlo tirado en las condiciones en las que estaba”, declaró la madre.

Sobre el hecho en sí, Vanina describió que “el patrullero lo chocó a él, Alan no chocó al patrullero; el patrullero nunca frenó, se lo pusieron de costado y Alan impactó contra eso. Dicen que venía de contramano, y Alan lo que quería hacer es volver a mi casa, que estaba ahí nomás”.

Luego de la conferencia, Fernanda Tapia, tía de Alan, asumió el reclamo de justicia. “Tanto Vanina –dice– como Héctor, mi hermano, se están moviendo por inercia. El dolor que están atravesando no los deja ni respirar. Tienen que aprender a sobrevivir a la muerte de un hijo, un hijo que no perdieron por una enfermedad, sino porque se los arrancaron”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/seguridad/imputaron-al-policia-que-choco-de-frente-a-un-motociclista-que-habia-esquivado-un-control-de-nid05072026/

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