Kerim Alajbegović: precocidad, frescura y talento para alimentar la ilusión de Bosnia y Herzegovina
Los acontecimientos ocurrieron hace tres décadas, y es muy posible que los más jóvenes no tengan conciencia plena de lo que sucedió. Para quienes ya tenían edad suficiente para saber qué esta...
Los acontecimientos ocurrieron hace tres décadas, y es muy posible que los más jóvenes no tengan conciencia plena de lo que sucedió. Para quienes ya tenían edad suficiente para saber qué estaba pasando en algunos lugares del mundo, la sola mención de la palabra Bosnia ha quedado indisolublemente ligada a conceptos como limpieza étnica, masacres, violaciones masivas y barbaridades semejantes, todas imposibles de aceptar y de olvidar. Las sucesivas guerras que hicieron volar por los aires la vieja Yugoslavia en los años 90 tuvieron en ese territorio de mayoría musulmana sus episodios más cruentos, y el Tribunal Penal Internacional calculó que fueron 100.000 las personas fallecidas.
Los estremecedores relatos conocidos a posteriori han dejado huella en quienes padecieron aquella barbarie, pero también en sus descendientes, que los van transmitiendo a las siguientes generaciones. Es en ese contexto donde deben ser mirados y entendidos casos como el de Ermedin Demirovic, delantero de Stuttgart, nacido hace 28 años y criado en Hamburgo, que en su día le dio la espalda a la selección alemana para jugar para la de su abuelo, al que visitaba en las vacaciones.
Kerim Alajbegović, extremo izquierdo de Red Bull Salzburgo en la temporada que pasó, es una década más joven. Nació en Colonia el 21 de septiembre de 2007, cuando la guerra ya integraba las páginas de los libros de historia, pero las consecuencias de la misma también le han marcado la trayectoria vital.
Su padre, Semin, un interior zurdo, era incluso más chico de lo que hoy es su hijo cuando estalló la locura bélica. Jugaba al fútbol en equipos juveniles locales, y para su fortuna la familia logró salir a tiempo del país. Su destino, como el de Demirovic, el del actual entrenador nacional Sergej Barbarez y el de muchos otros, fue Alemania. Semin siguió jugando varios años más en clubes de cuarta y quinta categoría. Hoy es el representante de Kerim, así como el cordón umbilical que une a su primogénito con el lugar de origen de sus ancestros.
País independiente desde 1992, Bosnia y Herzegovina ya tuvo una primera experiencia en el Mundial 2014. Gracias a una brillante generación, surgida de modo casi espontáneo, sorprendió a todos al clasificarse para estar en la copa jugada en Brasil (debutó perdiendo 2-1 contra Argentina), aunque no consiguió superar la fase de grupos. Después sobrevendría una época futbolísticamente oscura, con derrotas humillantes, crisis federativa y casi ninguna alegría. La llegada de Sergej Barbarez modificó el rumbo.
El técnico, que nunca antes había ejercido como tal y llevaba 16 años más dedicado al póquer que al fútbol, dividió al plantel en tres grupos. El primero unipersonal, conformado solo por Edin Džeko, 40 años, veterano del 2014 y líder espiritual del grupo, y un segundo integrado por Demirovic y Sead Kolesinac, el otro superviviente del Mundial de Brasil. En el tercero están los más jóvenes, que son mayoría. Ahí, Alajbegović ocupa el primer puesto.
“Es un chico absolutamente brillante. Tener esa seguridad en sí mismo a los 18 años es increíble”, dice Barbarez. El pibe que según el portal de estadísticas Sofascore obtuvo las calificaciones más altas en la última Bundesliga austríaca confirma lo que dice su entrenador: “Dentro de la cancha no le tengo miedo a nadie y hago lo mismo sin importarme el nivel del equipo que hay enfrente”.
Lo que hace Alajbegović es, básicamente, encorvarse un poco y encarar al marcador que le toque en suerte. Ágil, veloz, con una envergadura física suficiente para aguantar el choque con los defensores (1,86 metros), tiene en la rapidez de movimiento de sus piernas y la flexibilidad de su cintura las herramientas principales para desarmar a los rivales y hacerse el hueco para el remate desde la puerta del área, que puede ejecutar con cualquiera de las dos piernas (maneja mejor la derecha, pero es prácticamente ambidiestro). Puede moverse por ambas bandas, también como segundo delantero por el centro, pero prefiere partir desde la izquierda, y tal vez por eso en Austria lo comparan con Khvicha Kvaratskhelia, aunque quizás sea algo más hábil y menos potente. Por supuesto, también presenta puntos a mejorar, como la afinación de la puntería en los centros a la carrera, la tendencia a “desconectarse” del juego durante algunos momentos, o la concentración en tareas defensivas.
El bigote fino que le decora el rostro intenta disimular su juventud, pero la frescura de su juego delata una precocidad que viene arrastrando desde adolescente. Alajbegović ingresó en los infantiles del club Colonia a los 6 años; Bayer Leverkusen lo fichó cuando tenía 14; en la temporada 2022-23 a pasó a integrar el equipo sub 17 pese a ser dos años menor; y en la siguiente convirtió 14 goles en 13 partidos en el sub 19, además de haber sido convocado un par de veces por Xabi Alonso con el plantel de los grandes. La prematura decisión de defender los colores del país de sus ancestros le hizo recorrer un camino casi idéntico en las categorías juveniles de Bosnia. Así, fue quemando etapas, y en 2024, con 17 años, llegó a jugar cuatro partidos con la sub 21.
Fue en esta última campaña cuando lo descubrió RB Salzburgo, que pagó 2 millones de euros por llevárselo a la ciudad de Mozart antes de su estreno en primera. Alajbegović se convertía en sucesor de los Haaland, Mané, Szoboszlai, Upamecano o Sesko, futuras estrellas que pasaron una etapa de adaptación al fútbol de élite a la sombra de los Alpes orientales.
Los datos de su temporada inaugural como profesional (debutó con 4 minutos contra el Brann noruego el 23 de julio de 2025 en un partido clasificatorio para la Champions League) terminan de explicar las equivalencias con el consagrado georgiano del PSG. Suma 44 encuentros en total con Salzburgo, el 70 por ciento como titular, 13 goles y 4 asistencias. En la selección debutó en septiembre de 2025, dos semanas antes de cumplir los 18 años, y lleva 10 presencias, con un tanto y 4 pases-gol.
Por fuera de las cifras, el otro punto fuerte y demostrable de su progresión se relaciona con esa mentalidad poderosa que expresa al hablar, y que puso sobre la mesa en los dos partidos de repechaje que debió atravesar su selección para ganarse un hueco en el Mundial. A los dirigidos por Barbarez se les había escapado la posibilidad de clasificarse directamente a la cita norteamericana en el último encuentro de las eliminatorias. Derrotaban 1-0 a Austria en Viena y se adjudicaban el grupo, pero a 13 minutos del final Michael Gregoritsch marcó el gol del empate y estiró la incertidumbre.
En esos dos encuentros claves, Alajbegović enseñó todas sus virtudes. Experto ejecutante de las pelotas paradas desde sus tiempos en las categorías inferiores, lanzó el córner que cayó en la cabeza de Dzeko para igualar ante Gales en el minuto 86 y prolongar el choque hasta los penales. En la tanda se hizo cargo del último lanzamiento que le dio el pase a la final ante Italia. Contra la Azzurra fue un dolor de cabeza para Gianluca Mancini y Marco Palestra, y también convirtió con suficiencia el tercer penal de la tanda que definió la serie. Apenas unos días más tarde, Bayer Leverkusen le comunicó a Salzburgo que le pagaría los 8 millones de euros para ejecutar la cláusula de repesca a partir de julio.
“Para mí es un paso hacia un nivel superior. Conozco cómo es el Leverkusen y sé que aplica los más altos estándares. Es uno de los 16 mejores clubes de Europa y siempre lucha por los primeros puestos de la Bundesliga”, señaló Kerim al conocerse la determinación de la entidad de la Renania. Sin embargo, son muy pocos los que creen que el explosivo puntero izquierdo vaya a probarse la camiseta rojinegra del Bayer, cuyos dirigente están paladeando de antemano un negocio redondo. El valor de mercado que la web Transfermarkt le otorga al jugador es de 22 millones de euros, pero la lista de interesados es larga y hacen crecer el probable precio hasta los 30 o 35 millones. En Italia, por ahora, se anotan Roma, Nápoli, Lazio, Inter y Milan; en Inglaterra, Chelsea, Arsenal y Manchester United.
“No sé si me venderán a España, a Italia o a Inglaterra, dudo mucho que lo hagan a la Bundesliga”, contó el protagonista en una entrevista a FACE TV, un canal de televisión bosnio. De paso dejó caer su deseo: “Me gustaría jugar en el Real Madrid. Era mi sueño de pequeño”. Aunque de manera diplomática, para no cerrarse ninguna puerta, y quizás influenciado por el hecho de considerar como ídolo a Lionel Messi –“Es el mejor futbolista de la historia”, aseguró-, también aclaró que: “Si me toca ir al Barcelona tampoco tendría ningún problema”.
El Mundial que Ermedin Demirovic quiere dedicar “a la gente que sufrió muchísimo durante la guerra y en algunos lugares todavía no tiene casi nada”, quizás brinde el veredicto sobre lo que pasará con Kerim Alajbegović a corto plazo. Pensando en un horizonte más lejano, a Sergej Barbarez, su técnico en la selección, no le caben dudas: “Solo le dije una cosa: que elija un club donde vaya a tener minutos de juego. Eso es importante para nosotros, pero sobre todo para su desarrollo. Apenas tiene 18 años, le quedan por lo menos otros 15 en el máximo nivel”.