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Milito no hay uno solo en Racing: del “Príncipe” ídolo en la cancha, al presidente cuestionado y en silencio

Al Príncipe de Racing no le rinden pleitesía. Diego Milito, cuyo apodo resultaba escaso cuando se coronó campeón como figura y capitán de la Academia en diciembre de 2014, siente en carne prop...

Al Príncipe de Racing no le rinden pleitesía. Diego Milito, cuyo apodo resultaba escaso cuando se coronó campeón como figura y capitán de la Academia en diciembre de 2014, siente en carne propia que la transición a la vida como dirigente es diametralmente opuesta a la del futbolista consagrado. Criticado por su tarea en un año y nueve meses de gestión, con pasacalles que en la previa a la asamblea del club proponían que abdique y adelante las elecciones, el exdelantero transitó horas difíciles.

Del “Milito hay uno solo”, grito de guerra que se había transformado en la banda sonora que escuchaba cada vez que jugaba en el Coliseo albiceleste, al “Milito hijo de p…” que recibió como fortísimo reproche en el rol de presidente, después de la caída ante Tigre en Avellaneda. “Escuché el enojo de algunos hinchas, no me es indiferente. Estamos en un momento difícil, pero quiero que sepan que los escuchamos”, contó el máximo dirigente en la apertura de una asamblea en la que se lo notó incómodo.

En un Racing que parece haber perdido la fe que antes le sobraba para afrontar cualquier circunstancia, los más cercanos al presidente aseguran que la procesión de sus emociones va por dentro. “Diego no es de demostrar fácilmente, pero se la pasa pendiente del club las 24 horas. Desde la mañana hasta la noche, está detrás de cada uno de los temas y quiere lo mejor para Racing, es muy injusto el trato que está sufriendo”, coincidieron altas fuentes cercanas al excapitán en diálogo con LA NACION.

La forma de conducción de Milito, al menos hacia el afuera, es uno de los motivos de debate en la vida política de Racing en estos tiempos. En su discurso en el comienzo de un encuentro que tendría tensiones, chicanas y algunos gritos entre otros participantes durante las exposiciones, reconoció que “es un momento difícil” el que vive la Academia, cuya campaña y pérdida de jerarquía enoja a los hinchas.

Otra de las frases del máximo directivo tuvo como propósito saltear las divisiones evidentes: “Soy el presidente de todos, de los que me votaron y los que no”. Hacia el final de su exposición, a Milito se lo vio vacilante, como si un cúmulo de pensamientos o emociones lo cruzaran en el mismo instante. Después de hablar, pasó a tener un rol absolutamente secundario en el resto de la asamblea.

“No estaba cómodo”, coincidieron ante la consulta de este medio desde ambos polos de la grieta política que Racing inauguró ya desde hace algunos años, cuando Milito rompió con Víctor Blanco, el anterior presidente, y renunció al cargo de director deportivo al reclamar “que la inversión no sea vista como un gasto”.

Una pregunta realizada a Milito desde el bloque de la minoría envalentonó a socios presentes: “¿Por qué le renovó el contrato por tres años a Gustavo Costas y después lo despidió a los seis meses?”. Que la consulta no correspondía al orden de los temas del día es tan cierto como que es un interrogante que cualquier persona que transite el Mundo Racing le haría al presidente.

En ese momento, mientras desde la mesa pedían que se respete el temario previsto para la asamblea, Milito no rompió el protocolo ni recogió el guante: optó por mantenerse en silencio, mientras su vicepresidente segundo, Martín Ferré, “se puso la asamblea al hombro”, tal como graficaron otros directivos consultados por LA NACION sobre las sensaciones que les dejó el desarrollo del cónclave.

Milito se puso de pie para homenajear a los veteranos de la Guerra de Malvinas, después de que el vocal Diego Bartalotta diera cuenta de la única iniciativa que tuvo consenso en todo el recinto: declarar a los combatientes como socios honorarios de Racing. Dicha medida fue celebrada en las redes sociales por Claudio Tapia, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, con quien Milito tiene visiones antagónicas.

El presente no le permite al exdelantero enfocarse en un combate con la AFA, tal como había declarado en Rosario hace tres meses, cuando criticó fuertemente a la conducción actual: el viernes, ante Banfield, el Cilindro será el escenario de un partido cuyo trámite y resultado final puede derivar en un Cabildo abierto otra vez.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/milito-no-hay-uno-solo-en-racing-del-principe-idolo-en-la-cancha-al-presidente-cuestionado-y-en-nid13082026/

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