Presentan la nueva versión de Ato, la IA argentina que acompaña a adultos mayores
Después de un año de iteración y de ...
Después de un año de iteración y de enviar 2500 dispositivos de su primera versión a familiares y clientes, los fundadores argentinos Juan Cereigido y Gaspar Habif, ambos de 27 años e instalados en San Francisco, California, presentaron oficialmente la segunda generación de su producto Ato, la “próxima computadora de tu abuelo”: un parlante conectado a una IA que permite charlar con ella, pero con un funcionamiento que está adaptado específicamente a los adultos mayores.
El cambio fundamental radica en la escala de producción: el paso de la impresión 3D al moldeado por inyección de plástico, lo que les permitirá abastecer un volumen masivo para expandirse globalmente.
El video promocional de Ato, el parlante conectado para personas mayores diseñado por dos argentinos“Vamos a poder hacer a un mayor volumen y una mayor velocidad para poder realmente llegar a todos los adultos mayores del mundo”, explica Habif. “Este nuevo dispositivo ya es como la forma final de Ato”, describe. “De acá en adelante todas las actualizaciones van a seguir sucediendo, pero desde el software”, sintetiza en diálogo con LA NACIÓN.
A nivel físico -explican- los usuarios percibirán mejoras significativas en la calidad de fabricación, un sonido optimizado en el parlante, micrófonos de mejor calidad y botones que se sienten más suaves. Además, incorporaron una función clave de cancelación de ruido ambiental, capaz de aislar sonidos molestos en la interpretación de lo que dice un usuario, como el de un televisor encendido de fondo.
View this post on Instagram No es un asistente tradicionalAunque suele asociarse a dispositivos comerciales, Ato se distancia rotundamente del concepto de los asistentes virtuales tradicionales. “Un Alexa es para gente de todas las edades, un Ato es para el adulto mayor que realmente necesita una compañía y no se lleva bien con la tecnología”, define Cereigido. Mientras que un asistente común espera órdenes pasivas para automatizar el hogar, Ato actúa como un compañero que inicia conversaciones, facilita mensajes de la familia y realiza juegos cognitivos diseñados junto a especialistas gerontólogos, señalan.
“El tiempo de uso promedio es de 10 minutos diarios, distribuidos en unas tres conversaciones de tres minutos y medio cada una. No obstante, existen casos de personas solas que conversan hasta 60 horas al mes, y lo utilizan como un confidente real en largas y profundas charlas”, explica Cereigido.
Escucha proactivaLa segunda generación introduce dos innovaciones que ya fueron patentadas. La radio interactiva, que fue patentada en Estados Unidos, permite que el dispositivo escuche transmisiones de radio de fondo y despierte de forma proactiva, para comentar la noticia o el programa de forma interactiva con el usuario, estimulando su mente en lugar de mantener una escucha pasiva. O el monitoreo de salud no invasivo, que analiza cambios en los patrones de voz y, en colaboración con un socio especializado, detecta variaciones en el pulso cardíaco para enviar alertas preventivas a la familia.
De un experimento casero en Argentina a San FranciscoLa idea detrás del proyecto nació con una motivación puramente familiar en 2025. Cereigido relata el origen íntimo del desarrollo: “Ato surge realmente como un experimento al principio; Ato le decíamos a mi abuelo. Entonces la idea era hacerle un prototipo a él, que no usaba tecnología en lo absoluto”.
La enorme repercusión de este experimento en las redes sociales cambió drásticamente sus vidas. En tan solo cuatro meses, fueron aceptados por una prestigiosa aceleradora de negocios de Estados Unidos, lo que les proporcionó el capital inicial para mudarse y les facilitó la obtención de visas de talento extraordinario. Hoy en día, operan desde sus oficinas en Pacific Heights, San Francisco, con un equipo de ocho personas compuesto por cinco integrantes en Estados Unidos, dos en Argentina y uno en Ecuador.
The first piece of tech my grandpa actually loves.
Meet Ato, an AI companion designed for seniors. It's always there to talk, connect them with family, and keep their minds sharp.
With @gaspihabif we're giving away 20 prototypes. DM us if your family is in the Bay Area. pic.twitter.com/hd15DTjGfY
La startup se financia bajo un modelo respaldado por capital de riesgo (venture capital), habiendo cerrado una ronda pre-semilla de 1,3 millones de dólares de inversores reconocidos como Mario Pergolini —su primer inversor—, Guillermo Rauch (Vercel) y Matías Wolosky (fundador y ex Auth0). Al respecto de la conveniencia de estar ubicados en San Francisco, Cereigido reflexiona: “Si nosotros hubiésemos querido hacer una startup que hace hardware, que hace cosas para adultos mayores desde Argentina, nos hubiese costado 10 veces más y nadie hubiese creído realmente que lo podíamos hacer. Estando acá, las cosas son un poquito más creíbles”.
El futuro de AtoLa visión de Ato no es un mero negocio tecnológico, sino generar un impacto medible en la salud pública. A pesar de trabajar en un ámbito tan sensible, los fundadores mantienen el respeto por el reto tecnológico. Cereigido destaca: “Sabemos que es un espacio muy delicado trabajar con adultos mayores, introducir inteligencia artificial en un espacio donde quizás... siempre le tuvimos mucho respeto a eso”. Su meta final es ambiciosa y profunda: “Buscamos brindarle herramientas a una generación a la que tecnológicamente nunca se la tuvo en cuenta”, concluye Habif.
El dispositivo físico tiene un costo de 179 dólares (aunque hubo preventa con precios promocionales). Además de una suscripción de 29 dólares mensuales que desbloquea charlas ilimitadas y mayor personalización, Ato cuenta con un plan totalmente gratuito que mantiene funcionales los recordatorios, mensajes y la radio interactiva.