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Supergirl, el estrepitoso fracaso que arruinó una saga millonaria y terminó en el olvido

Nacida para expandir la franquicia cinematográfica del Superman de Christopher Reeve, Supergirl llegó a la pantalla grande en 1984. Con Helen Slater en el papel de la prima del Hombre de Acero, r...

Nacida para expandir la franquicia cinematográfica del Superman de Christopher Reeve, Supergirl llegó a la pantalla grande en 1984. Con Helen Slater en el papel de la prima del Hombre de Acero, rodeada por las figuras estelares de Faye Dunaway, Peter O’Toole, Brenda Vaccaro y Mia Farrow, la película atravesó un tormentoso proceso creativo, de producción y rodaje. El resultado, muy lejos de lo buscado, fue un fracaso estrepitoso. Y terminó condenando a la licencia que instaló al cine de superhéroes en la moderna industria de Hollywood.

Ante el inminente estreno argentino de la nueva Supergirl, pautado para el 25 de junio, echamos una mirada sobre la primera incursión audiovisual de la icónica superheroína.

La Chica de Acero

Más poderoso que una locomotora. Así se sentía Alexander Salkind a mediados de 1982. Tenía motivos de sobra, ya que sus dos últimas producciones habían sacudido la industria cinematográfica en una escala realmente global. Profundizando el camino iniciado con Star Wars en 1977, la saga fílmica del Hombre de Acero, Superman (1978) y Superman II: La aventura continúa (1980), terminaron de coronar la transición del entretenimiento infanto-juvenil del cine clase Z al cine clase A. Superproducciones con efectos especiales de avanzada, rubros técnicos de excelencia (guion de Mario Puzo, autor de El Padrino; banda sonora a cargo de John Williams, responsable por la música de Tiburón y Star Wars) y un casting perfecto, que unía actores de primerísima categoría (Marlon Brando, Glenn Ford, Gene Hackman), junto con desconocidos nacidos para interpretar los roles principales (Christopher Reeve, el Superman definitivo para varias generaciones).

Todo iba viento en popa. La realización de Superman III estaba más que encaminada; y sobre el escritorio de la productora que regenteaba con su hijo, Ilya Salkind, descansaba la propuesta del guionista David Odell (El show de los Muppets, El cristal encantado) para el primer desprendimiento de la exitosa franquicia: Supergirl. “Después de varias idas y vueltas, quedó establecido que la Chica de Acero iba a llegar a la Tierra sobre el final de Superman III, dando pie a su propia película. A partir de ahí, los dos proyectos empezaron a correr juntos, pero por separado”, recordó Alexander años después.

Por si alguien no está al tanto, la Chica de Acero es la prima de Superman. Creada por Otto Binder y Al Plastino, Supergirl debutó en las páginas de la revista Action Comics Nº 252, aparecida en los Estados Unidos en mayo de 1959. En pocas páginas, la historieta revelaba que un fragmento de Kryptón había logrado sobrevivir a la explosión del planeta. Nacida y crecida en la Ciudad Argo, Kara Zor-El estaba al tanto de las hazañas de su primo Kal-El, conocido en la Tierra como Superman. Por eso, cuando una lluvia de meteoritos decretó el fin de Ciudad Argo, Zor-El y Alura decidieron enviar a su hija adolescente al tercer planeta de nuestro sistema solar.

La premisa estipulada por Odell mantenía este origen, y lo encuadraba en uno de los principales ejes dramáticos que los Salkind habían elegido para el ciclo fílmico del superhéroe: la identidad de Superman, tensionada entre la biología alienígena y la crianza terrícola, los mandatos kryptonianos y los valores humanos. Por eso la elección del villano Brainiac, no casualmente el mismo antagonista que James Gunn seleccionó para la próxima Superman: Man of Tomorrow, a estrenarse el año que viene. Tecnológico androide intergaláctico, Brainiac está obsesionado con la acumulación de conocimientos y la catalogación de las diferentes razas del universo. Y guarda en su poder la llave para el renacimiento definitivo de la cultura kryptoniana.

“Era un tema muy interesante para explorar. Christopher Reeve había dado el OK y estaban avanzadas las negociaciones con Yul Brynner para que interprete a Brainiac. Papá quería a Brooke Shields como Supergirl, pero pude convencerlo para seguir el mismo camino que antes y buscar a una actriz desconocida para la Chica de Acero. Nada podía salir mal”, explicaba Ilya Salkind.

Patas para arriba

La primera señal negativa vino de parte de Warner Bros. “Rechazaron las propuestas originales para Superman III y Supergirl, por considerarlas demasiado extravagantes y arriesgadas -contó Ilya-. Y todos estuvimos de acuerdo en que había que enfocar las películas hacia los chicos más chicos”. Menos sofisticaciones artísticas, más comedia de risa fácil. Afuera la introspección psicológica del linaje kryptoniano, adentro la aventura básica de buenos y malos. Superman III se transformó en una pobre sitcom armada para la verborragia caótica y el humor físico del comediante afroamericano Richard Pryor. Escindida del film de su primo y sin la posibilidad de utilizar a Brainiac, Supergirl apostó sus fichas a la vanidosa Selena, brujita de cuarta a la que le cortaban el agua por falta de pago.

Odell reescribió el guion. El nudo gordiano pasó a descansar en el Omegaedron, dispositivo kryptoniano que fusionaba la alta tecnología con la magia. Creado por el sabio Zaltar, el aparato había permitido la supervivencia de Argo y continuaba generando la energía vital para la subsistencia de la última ciudad de Kryptón. Pero, por un error no intencionado de Kara, el Omegaedron termina teletransportado a la Tierra. Dispuesta a todo, Kara viaja a nuestro planeta, se asienta en la ciudad de Midvale, adopta la personalidad terrestre de la estudiante Linda Lee y busca a su primo. Mientras Superman la entrena para que domine sus facultades especiales, el Hombre de Acero queda atrapado por la poderosa magia de Selena, que tiene en su poder el Omegaedron. Aun sin el total dominio de sus poderes, Supergirl logra liberar a Superman, enfrentar a un par de demonios y derrotar a Selena. Sobre el final, regresa a Argo con el Omegaedron y promete seguir visitando la Tierra para continuar con su entrenamiento.

“Ya teníamos aseguradas varias primeras figuras”, confesó Alexander. Al tope de la lista estaba Robert Wise, mítico director de Amor sin barreras y La novicia rebelde. El reparto lo encabezaban Dolly Parton (Selena), Peter O’Toole (Zaltar), Brenda Vaccaro (Bianca, ayudante de Selena) y Mia Farrow (Alura), con la participación especial de Christopher Reeve (Superman) y Simon Ward (Zor-El). La banda sonora, en esta ocasión, corría por cuenta de Jerry Goldsmith, famoso por sus partituras para Barrio Chino, Papillon, El planeta de los simios y Alien, entre muchas otras.

Dos eventos simultáneos desataron la hecatombe. Por un lado, la mala recepción de Superman III (1983); y por otro, la lectura del guion definitivo de Supergirl. El primero en abandonar el barco fue Robert Wise, completamente desmotivado por el material que le habían acercado. Le siguió Dolly Parton, descontenta con las pueriles líneas que le tocaban en suerte. El último portazo lo pegó Christopher Reeve, que se planteó muy seriamente abandonar para siempre el papel que lo había hecho famoso, aunque había firmado un contrato para interpretar a Superman en siete largometrajes.

“Estaba todo patas para arriba -reconoció Alexander-. Teníamos fecha para empezar a rodar en los Estudios Pinewood de Londres y nos quedamos sin director, sin protagonista y sin superhéroe”. Así, en medio del caos, empezó el casting para elegir a Supergirl.

Más rápido que una bala

Helen Slater llegó volando a las audiciones. Literalmente. “Todos me decían que estaba loca -recordó-. Con solo 18 años y sin ninguna experiencia profesional como actriz, tomé la decisión de presentarme al casting. Me pagué mi pasaje en avión y unos días de estadía en Londres. Estaba convencida de que el papel era mío”. Ayudó (y mucho) que diera las pruebas de cámara enfundada en un traje casero de Supergirl, que ella misma había fabricado. “Era perfecta -sintetizó Alexander-. Tuvimos que decidir entre ella y Demi Moore. Y nos quedamos con Helen porque Demi ya era conocida por su trabajo en la telenovela General Hospital”.

Durante cuatro meses, mientras Slater entrenaba y ganaba la musculatura necesaria para ser la Chica de Acero, los Salkind se dedicaron a resolver las ausencias que amenazaban la producción. El director más importante que aceptó comandar la aventura fue el francés Jeannot Szwarc, cuyos pergaminos incluían el modesto fracaso de Tiburón 2 y el relativo suceso de Pide al tiempo que vuelva, romance fantástico en el que Christopher Reeve viajaba al pasado para concretar su amor con Jane Seymour. “Supergirl era la primera superproducción cinematográfica con una superheroína, algo que no se había hecho antes -confesó Szwarc-. Por eso acepté filmarla”.

La ausencia de Reeve fue difícil de compensar. “No era su amigo, pero lo conocía bien -contó Szwarc-. Intenté convencerlo para que se quedara, pero quería despegarse profesionalmente de la imagen de Superman. Algo completamente entendible después del traspié de la tercera película”. Para mantener la relación con la saga fílmica, el guion incorporó la figura de Jimmy Olsen, fotógrafo del diario El Planeta y mejor amigo de Superman. Marc McClure, que había representado al personaje en la trilogía del Hombre de Acero, se sumó al proyecto sin reclamos de ningún tipo. En la ficción, es el encargado de comunicarle a los espectadores que Superman se encuentra cumpliendo una misión en el espacio exterior, razón por la cual no aparecerá en todo el metraje. Salvo en el póster que tiene pegado en su cuarto la estudiante Lucy Lane (Maureen Teefy), hermana menor de Lois Lane, compañera de clase y amiga de Supergirl e interés romántico de Olsen.

Reemplazar a Dolly Parton no fue tan problemático. Sin dudarlo, Alexander Salkind convocó a Faye Dunaway, estrella internacional desde su protagónico en Bonnie & Clyde (1967). “Con Faye habíamos hecho Los 3 Mosqueteros y su secuela, Los 4 Mosqueteros -aseguró-. Había estado desastrosa en ambas, complicando permanentemente las grabaciones. Tenía un carácter áspero y era muy difícil filmar con ella porque siempre llegaba tarde al estudio, pero sabía que era la única capaz de sacar a Selena adelante, en tiempo récord. Y no me equivoqué. Tuvimos que rodar sólo de tarde, pero estuvo fantástica”.

Cumpliendo el cronograma a rajatabla, Supergirl se filmó y editó a toda velocidad. El 19 de julio de 1984, la película se estrenó en el Reino Unido. Una semana más tarde empezó su recorrida por los cines mexicanos, filipinos y europeos. En los Estados Unidos se exhibió el 21 de noviembre y para fines de 1984, el film ya se había visto en el resto del mundo. La coincidencia fue asombrosa. Fracasó estrepitosamente en todos los mercados.

Reconocimiento tardío

Nacida para expandir la franquicia cinematográfica del Hombre de Acero, Supergirl terminó condenándola a la extinción. Con un costo total de 35 millones de dólares de la época, sólo alcanzó a recaudar 14. “Creo que el problema principal estuvo entre Jeannot y yo -confesó Alexander-. Era una excelente persona y un gran director, pero la verdad es que las dos primeras películas de Superman salieron adelante por las grandes discusiones creativas que tuve con Richard Donner y Richard Lester. Peleamos mucho por imponer las ideas que cada uno creía correctas; y Jeannot sólo me decía que sí a todo”. Como consecuencia del desastre, los Salkind traspasaron los derechos del superhéroe a la compañía Cannon Group, que terminó de volcar la licencia con el gran fiasco de Superman IV: En busca de la paz (1987), despedida de Christopher Reeve como el Hombre de Acero.

Helen Slater sufrió el revés comercial, aunque logró mantenerse activa en Hollywood con papeles pequeños. Definitivamente identificada con Supergirl, permaneció unida a la existencia audiovisual del icónico superhéroe. Interpretó a Lara, madre biológica de Superman, en un par de episodios de la serie televisiva Smallville (2007 y 2010); y dio vida a Eliza Danvers, terrestre madre adoptiva de Supergirl, en las seis temporadas de la serie Supergirl (2015-2021), protagonizada por Melissa Benoist como la Chica de Acero.

Su reconocimiento definitivo le llegó en Flash (2023), película dirigida por el argentino Andy Muschietti para el Universo Cinematográfico de DC comandado por Zack Snyder. Sobre el final de la aventura, en el homenaje multiversal a las distintas adaptaciones audiovisuales de la Liga de la Justicia, Slater volvió a calzarse el traje de Supergirl junto al Superman de un Christopher Reeve realizado por IA. “La gente no cree que sea yo la que está en pantalla porque aparezco rejuvenecida por los efectos visuales -declaró-, pero tuve todo un día de grabación en Londres para esa secuencia”.

Ante el inminente estreno de la nueva Supergirl, encarnada por Milly Alcock en el film que se estrena en la Argentina el 25 de junio, Slater hizo público su apoyo total a la nueva versión del personaje. “James Gunn es la persona correcta para llevar al Universo DC a la cima del entretenimiento cinematográfico -dijo-. Me consta que trata con mucho cariño y respeto a todos esos grandes superhéroes. Y Milly es una actriz extraordinaria. Juntos van a lograr lo que nosotros no pudimos. Y yo voy a estar en la primera fila, aplaudiendo a rabiar”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/supergirl-el-estrepitoso-fracaso-que-arruino-una-saga-millonaria-y-termino-en-el-olvido-nid16062026/

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