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Una tradición milenaria

Buenos Aires ha sido sede de la X Conferencia de las Américas de la Soberana Orden de Malta, que reunió a los responsables de sus numerosas actividades asistenciales y humanitarias en nuestro con...

Buenos Aires ha sido sede de la X Conferencia de las Américas de la Soberana Orden de Malta, que reunió a los responsables de sus numerosas actividades asistenciales y humanitarias en nuestro continente. La reunión coincidió con la visita oficial a la Argentina de su Príncipe y Gran Maestre, Frey John T. Dunlap, acompañado por las más altas autoridades de la institución.

La ocasión adquiere especial relevancia por la prevista firma de un acuerdo de cooperación entre la República Argentina y la Soberana Orden de Malta, dos sujetos soberanos de derecho internacional que mantienen relaciones diplomáticas desde hace casi ochenta años. El acuerdo establecerá un marco de colaboración en materia de asistencia sanitaria, seguridad alimentaria, voluntariado, prevención de catástrofes y ayuda humanitaria.

Su importancia excede ampliamente la solemnidad del acto. La Orden de Malta cuenta con una extraordinaria experiencia internacional en la atención de poblaciones vulnerables, la asistencia a víctimas de conflictos armados y la respuesta ante emergencias sanitarias y desastres naturales. Para la Argentina, expuesta a inundaciones, incendios y otras situaciones críticas, la posibilidad de fortalecer la cooperación con una institución de semejante trayectoria representa una oportunidad valiosa.

Pero quizás lo más admirable de la Orden sea su capacidad para atravesar los siglos sin perder su identidad. Nacida de la vocación hospitalaria de quienes asistían a peregrinos y enfermos en Jerusalén, reconocida formalmente como orden religiosa en 1113, la institución ha sobrevivido a guerras, desplazamientos territoriales y profundas transformaciones políticas y sociales.

Constituye una demostración de que las tradiciones conservan su sentido cuando permanecen al servicio de valores que las trascienden.

La visita del Gran Maestre y la celebración de la Conferencia de las Américas constituyen, por ello, un reconocimiento significativo para la Argentina.

En tiempos en que tantas instituciones parecen perder de vista sus propósitos originales, resulta alentador comprobar que una entidad casi milenaria puede conservar sus tradiciones más antiguas y, al mismo tiempo, responder con eficacia a las urgencias del presente.

La verdadera fidelidad a una tradición no consiste solamente en preservarla, sino en mantener vivas las razones que le dieron origen.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/editoriales/una-tradicion-milenaria-nid01112026/

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